EJERCICIO DE IMAGINACIÓN

EJERCICIO

Vamos a hacer juntos un ejercicio de imaginación.

Imagina que la mascarilla solo se usara como antónimo de «menos carilla», imagina que la distancia entre personas solo fuera parte del enunciado de un problema de matemáticas, imagina que la palabra «corona» solo se aplicase al adorno construido a base de metales preciosos que se colocaban los reyes en la cabeza y que hiciese siglos que hubiera caído en desuso, imagina que los abrazos fueran de obligado cumplimiento, imagina que los besos fueran moneda de cambio.

Imagínalo.

¿Ya lo visualizaste en tu mente? ¿Sí? ¿Cómo te sientes?

Ahora abre los ojos y observa la realidad que te rodea: apenas respiras oxígeno puro, la tela que te cubre la boca y la nariz impide que este llegue a tus pulmones correctamente, las personas con las que te cruzas al caminar por tu lugar de residencia se apartan de ti; sientes el miedo en sus ojos, sientes el miedo dentro de ti y te preguntas,  «¿Temo por su corona o por la mía?» y sigues caminando, cabizbajo.

De repente, tu estómago ruge y te acercas a un supermercado. Un tentempié no te vendría mal a esta hora del día. El final de la cola de enmascarados apenas se puede vislumbrar y piensas, «¿Me merece la pena esperar dos horas, a pleno sol, mientras incubo infinidad de microorganismos patógenos que se instalan en la tela de la mascarilla que llevo justo delante de mi boca los cuales acto seguido respiraré, para comprar un mísero bollo?». El rugido de tu estómago contesta por ti y dos horas después lo saboreas, ya sin muchas ganas.

¿Has vivido esto alguna vez? Tal vez no lo hayas experimentado exactamente igual, pero sí algo parecido, estoy seguro. ¿Cómo te sentiste?

¿Cómo te sientes ahora al leerlo?

¡Bienvenido a la nueva normalidad, que ha venido para quedarse!… ¿O tal vez no? ¿O tal vez puedas hacer algo para cambiarla? ¿Quizá si eliminaras ese miedo atroz que sientes en tu interior tu vida cambiaría y, por ente, tu normalidad? ¿Es posible que si te sumergieras en tu ser más profundo y encontraras ese amor primigenio que sabes que hay dentro de ti y lo extrajeras cual cirujano conseguirías que el miedo se evaporase? ¿Es posible?

Tal vez lo sea. Depende de ti… y de mí… y de todos.


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