DIME QUÉ HUELES Y TE DIRÉ QUÉ RECUERDAS

Hace tiempo había un anuncio de jabón de manos cuyo eslogan era “el aroma de tu hogar”. Imagino que todo el mundo sabe a cual me refiero. Exacto: Heno de Pravia. No es hacer publicidad porque creo que ya ni se vende, tendré que enterarme. Pues ese eslogan daba en el clavo. Cuando te lavabas las manos, el perfume que quedaba en ellas te transportaba a casa, a la infancia. Mi madre siempre ponía una pastilla de ese jabón en los cajones del armario y toda la ropa olía a “hogar”.  Ahora se vende poco jabón de manos. El gel de todo tipo de olor, color y tamaño lo ha sustituido en las casas. El gel de manos para niños huele a chuches, entran ganas de comértelo. También hay para pieles delicadas, sensibles, para eliminar los olores cuando te lavas las manos después de cocinar. En fin, de todo. 

Pero yo quería hablar de la memoria olfativa. La memoria olfativa es la que nos evoca a lugares y recuerdos a través de diferentes olores. El olor al abrir aquella caja de la muñeca que nos trajeron los Reyes. El olor de un libro nuevo o del bizcocho que preparaba la abuela en invierno. Nuestro cerebro tiene la capacidad de albergar distintos aromas de manera casi instintiva, que nos llevan a un recuerdo perfecto de algo que hemos vivido de una persona, de un lugar o un momento concreto de nuestra vida. Es como una máquina del tiempo. Una puerta hacia el pasado que nos traslada a cualquier escenario especial que nuestra mente haya guardado. Aunque no siempre los recuerdos son agradables, también los olores nos pueden evocar momentos tristes, difíciles o nostálgicos.

La memoria olfativa es la más primaria del ser humano. Está relacionada muy estrechamente con las emociones y por eso tiene la capacidad de sacar nuestra sensibilidad y hacer que nos conmuevan esos olores con facilidad. Yo creo que por eso cuando llegan las fiestas navideñas, nos bombardean con anuncios publicitarios de todo tipo de perfumes. En fin, teniendo en cuenta que nuestro cerebro es capaz de guardar y reconocer hasta diez mil olores diferentes, un perfume más o uno menos no influirá en nuestros recuerdos olfativos. Además un olor o un aroma puede evocar un recuerdo con mucha más intensidad que una imagen o un sonido.

Dicen que los aromas más recurrentes suelen ser la vainilla que evoca calma y tranquilidad. El azahar que recuerda a la naturaleza, al verano y al aire libre. La fragancia de lavanda también está unida al campo y al aire libre. La canela y los frutos rojos son olores que están también muy relacionados con situaciones cotidianas de nuestra vida. Todos tenemos un aroma personal que nos traslada a un momento concreto, a una situación determinada. ¿Cuál es el tuyo?


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