CONVERSACIÓN CON TU VIEJO YO

Te voy a hacer algunas preguntas: si pudieras mantener una conversación con tu viejo Yo ¿Qué le dirías? ¿Qué tipo de preguntas le harías? ¿Qué consejo le pedirías? Puedes pensar que eso es imposible, que nadie puede hablar con su Yo futuro. Tal vez sea cierto, tal vez no lo sea. No obstante, como la imaginación es libre y no está limitada, te voy a proponer un pequeño diálogo entre tu viejo Yo y tu Yo actual, a modo de ejemplo, por si alguna vez tienes la oportunidad de experimentar esa charla.

—Buenos días, viejo Yo.

—Buenos días, joven Yo. ¿De qué quieres que hablemos hoy?

—Cuéntame cómo es tu día a día.

—Claro, joven Yo. Cada mañana me despierto con los primeros rayos del sol. Al abrir los ojos, lo primero que veo es a tu pareja dormida a mi lado y siento que el ardor que tu sientes por ella aún no se ha apagado y la felicidad me embarga por completo. La beso en la espalda en silencio para no despertarla, me incorporo de la cama, me estiro todo lo largo que soy y, desnudo, abro la ventana. El frescor del rocío me eriza la piel y me produce un agradable escalofrío.

Una sonrisa se dibuja en mi cara al contemplar el maravilloso paisaje que se abre ante mis ojos. Un enorme prado lleno de árboles de distintas tonalidades parece sonreírme, multitud de flores de preciosos colores emanan sus fragancias para deleitar mi sentido del olfato. Esas flores parecen hablarme con su perfume. Al fondo unas enormes, dignas y majestuosas montañas parecen saludarme en la lejanía. En su base, puedo observar las aguas azules de un extenso lago que parecen invitarme a fundirme dentro de ellas y yo, sin pensarlo dos veces, así lo hago.

—¿En serio? ¿Ese es tu día normal? ¿No me estarás engañando…?

Tu viejo Yo no te engaña

—¿Por qué te iba a mentir, querido joven Yo? En mi presente (tu futuro) ya no existe la calumnia, ni siquiera se contempla en el diccionario. Fue erradicada cuando la humanidad se iluminó. De hecho, las nuevas generaciones no conocen ese término.

—¡Eso es imposible! ¡No me lo puedo creer!

—Sé que para ti es increíble porque aún vives en un mundo gobernado por la mentira y la maldad, pero eso terminará muy pronto, te lo aseguro.

—¿Cuándo terminará? ¿Cuándo? ¡Dímelo, por favor!

—Terminará en el momento en que cada uno de vosotros así lo desee y sea consciente de que sois los que tenéis el poder de crear un mundo a vuestra medida, un mundo como el que disfruto yo ahora, lleno de paz, armonía, equidad y amor. Vosotros tuvisteis la capacidad de decidir en qué tipo de planeta queríais vivir y tomasteis la decisión correcta. Doy fe de ello, querido joven Yo.


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