COLEGIOS Y CORONAVIRUS: UN ÉXITO HUMANO

Los colegios en España han vivido una auténtica revolución desde el confinamiento de marzo. La comunidad educativa superó como pudo aquellos meses imprevistos.  Pocos imaginaban que después del verano les esperaba otro reto, quizás si cabe más difícil: la enseñanza en la “nueva normalidad”

El Ministerio de Educación y las Consejerías han improvisado en este curso unas estrategias más de cara a la galería que a la solución real de los problemas. La imprevisión que en marzo todos entendimos, por lo repentino de los acontecimientos, causó después estupor en la sociedad que miraba atónita cómo los políticos se reunían para preparar el curso el 4 de septiembre, ¡una semana antes de su inicio!

La temida vuelta a los colegios

Y con este panorama de incertidumbre llegó el temido retorno a las clases presenciales. A los centros se les envió unos cuantos litros de gel hidroalcohólico y ya estaba el asunto “apañado”. Los equipos directivos, en base a su autonomía, debían gestionar una problemática tremenda para cumplir lo que se les pedía desde las Consejerías sin apenas aumento de medios materiales y humanos. 

Un metro y medio de distancia entre niños en clases de 24 alumnos.¿Colgamos alguno de la lámpara? Tomar la temperatura a 480 alumnos. ¿Cuánto tiempo dedicamos y de qué forma lo hacemos con los dos termómetros que ha enviado la Consejería? Observar y controlar si hay síntomas. ¿Cuándo estudiamos Medicina los docentes? ¿En los ratos del recreo? Gestión de una sala COVID en el centro ¿Pintamos una enfermera y unos EPIS para que se encarguen mientras damos clase?

Realizar apoyos… ¿en qué lugar y cómo sin mezclar alumnos ni romper el grupo burbuja? Grupos de convivencia estable. Los especialistas que dan clase en seis aulas ¿en qué grupo estable se incluyen? Lavado de manos frecuente ¿Cómo se organiza con una media de 120 niños por baño? Ventilación frecuente de aulas, en invierno ¿hay que elegir entre catarro o COVID?

Son tantas las incongruencias a las que nos enfrentamos que podríamos seguir narrando otras tantas. No obstante, las realidades son irrebatibles y chocan radicalmente con los anuncios a bombo y platillo de “ya está todo preparado” por parte de nuestros políticos. 

Mención exclusiva merece el tema de las PCR cuando hay un alumno contagiado. Lo que empezó siendo un  tema estricto, se ha ido relajando sin saber bien en base a qué razones. Ante el avance de la pandemia, y con pasmosa celeridad, se decidió que debían ser tres los casos positivos en un aula para tomar medidas. ¿Y los docentes? Se ignoran en muchos casos. Se ordenan 25 PCR pero ¿para qué vamos a emplear una más en el maestro?

Nosotros no debemos contagiarnos, ni tener familia, ni padres y abuelos, debemos tener superpoderes. Eso sí, luego el consejero de turno alaba los esfuerzos de los profesores. Señor no queremos halagos, queremos respeto y eso se demuestra con seguridad en nuestro puesto de trabajo. Ustedes como gestores públicos sancionan a la empresa privada si no cumple con las medidas de prevención de riesgos laborales. ¿Y a ustedes?, ¿Quién los vigila y los sanciona por su dejación de funciones respecto a los trabajadores docentes cuando está en riesgo su salud?

Labor ejemplar de la comunidad educativa

La reacción de la comunidad educativa a tanta incompetencia ha sido, una vez más, ejemplar. Cada uno en su lugar y ensamblando las piezas para que el engranaje funcione. Los estudiantes cumpliendo a rajatabla las normas. Pequeños de seis y siete años dando lecciones de autodisciplina y de orden, sin bajarse ni un segundo la mascarilla y facilitando el trabajo del maestro sin ninguna queja.

Los padres guardando la distancia de seguridad y cumpliendo las normas del centro para no formar muchedumbres en las puertas ni entrar dentro del recinto escolar. Respecto al profesorado, el ingente esfuerzo que estamos realizando para que todo salga adelante ha obtenido la mejor recompensa posible, que la “nueva normalidad escolar” avance con paso firme y el alumnado pueda disfrutar de uno de los pocos lugares donde todavía les está permitido socializar. 

Nos queda mucho camino por recorrer. Arrimando el hombro cada uno como pueda y desde su lugar, conseguiremos hacer de este curso escolar una nueva historia de éxito humano. Las escuelas son los espacios por excelencia para el aprendizaje y la convivencia. Juntos las vamos a sacar adelante. Los políticos ni están ni se les espera, pero nosotros a lo nuestro, que tenemos tarea.


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