CHEVALIER D’EON, EL ESPÍA SIN SEXO

La historia de Chevalier d’Eon es de esas que cuando las lees, crees estar leyendo un libro de ciencia ficción. Pero como se suele decir, a veces la ficción supera a la realidad y en el caso de nuestro protagonista ocurre así. Seguro que todos conocéis las peripecias del gran 007, más conocido como James Bond, y también que el arte del espionaje se remonta siglos atrás. Pero casi nadie o pocos conocen la historia de Charles de Beaumont o como se hacía llamar, Chevalier d’Eon que vivió bajo las órdenes del rey Luis XV de Francia. Nadie sabe a ciencia cierta quien era. Por no saber, no sabían ni su sexo. Los investigadores han llegado a la conclusión que durante sus primeros 49 años de vida, fue tratado como hombre, mientras que los 33 restantes los pasó en el exilio como mujer.

Pero recapitulemos para conocer su historia. Todo comenzó cuando hace algunos años se encontró en el Palacio de Buckingham (entre un sinfín de pinturas), una obra particularmente curiosa. Se trataba de una imagen en la que se podía ver a una dama manteniendo un duelo de esgrima con un caballero. Hasta ahí todo normal. Dicha escena transcurría en el hogar del príncipe de Gales, Carlton House. La mujer se batía en duelo contra el caballero de Saint-George. Y os preguntareis ¿quién es esa mujer? Pues no era sino otro que nuestro protagonista, Chevalier d’Eon.

Dicho cuadro dio paso a investigaciones sobre lo inusual de la obra y los allí retratados. ¿Cómo podía ser un hombre cuando lo retratado ahí era una mujer? Pues bien para contestar esa pregunta debemos remontarnos a la corte del rey Luis XV en Francia. Según sabemos Charles Genoveva Luis Augusta Andrés Timotea d’Éon de Beaumont, es decir, Chevalier d’Eon, nació en 1728 y fue un espía a las órdenes del monarca francés. Realizó misiones por toda Europa caracterizado como hombre y mujer. No era de extrañar puesto que desde su niñez había tenido una apariencia andrógina, lo que le había reportado facilidad para moverse en ambos mundos con total fluidez. Sobra decir que él se sentía varón y le gustaban las mujeres, como podremos comprobar a continuación. Pero jugó su baza de ambigüedad para realizar con éxito las misiones que se le encomendaban.

Entre los logros de Chevalier constan que luchó en la Guerra de los Siete Años y recibió la Croix de St Louis. Aunque su verdadero logro fue pertenecer al “Secret du Roi”, la primera estructura de servicio secreto con la que contó Francia. Aunque no sería hasta un poco más tarde cuando se convirtiera en un espía reputado. Según las fuentes d’Éon fue reclutado por el mismísimo monarca francés, el cual lo conoció durante un baile de disfraces mientras Chevalier vestía como una dama. Cuando Luis XV se dio cuenta de que era un hombre, pensó que vestido así podría acercarse a la zarina Isabel I sin atraer sospechas, por lo que le sería útil como espía.


Chevalier, un personaje entre dos mundos

Una vez instalado en San Petersburgo se hizo llamar Lia de Beaumont, pasando desapercibido para todos. Llegó a ser la confidente de la zarina, así como una de las personas más cercanas a la reina. Isabel gustaba de dar bailes de disfraces donde los roles se cambiaban, hombres vestidos como mujeres y viceversa. Por lo que d’Eon disfrutaba ante las caras de asombro al verlo cambiar a su faceta masculina con tanta naturalidad. Según las malas lenguas, su acercamiento a la zarina fue visto con malos ojos, por lo que tuvo que abandonar la corte rusa. Si bien es cierto que volvería entre 1758 a 1760 como parte de la embajada francesa para conseguir una alianza entre reinos.

Su siguiente parada seria Inglaterra. Llegó por primera vez a Londres como parte de la embajada de Francia en 1762, ayudando a negociar la Paz de París, lo que supondría el fin a la Guerra de los Siete Años. Poco después se convertiría en pieza clave en el entramado de la corte inglesa. Por un lado Jorge III le tenía en alta estima; por otro, la reina Carlota según las malas lenguas sucumbía a los encantos de Chevalier. Las fiestas organizadas por la embajada francesa eran sumamente conocidas, el presupuesto se dilapidaba y en Francia esto no era visto con buenos ojos. La realidad es que era una cortina de humo, puesto que la misión principal d’Eon era conquistar Inglaterra. Según narran los historiadores, Luis XV cesó en este empeño y retiró del cargo a Chevalier en 1763, siendo ahí cuando comienza su declive.

Ni corto ni perezoso desata todo un entramado de conspiraciones publicando la correspondencia secreta francesa. Tal fue el escándalo que llegó a ir a juicio en varias ocasiones, alegando intento de asesinato por parte del nuevo embajador francés. En 1767 la corte inglesa le daría la razón y le restituye de empleo y sueldo. Pero desde ese momento viviría en Londres como una mujer. ¿El motivo? Según el historiador francés Guy Breton, la realidad fue que Chevalier y la reina Carlota tuvieron un romance. Romance que llegó a oídos del rey inglés, el cual tenía algunos problemas mentales según decían. Para aplacar su ira, la reina le dice que Chevalier es en realidad una mujer y por tanto, obliga al joven a “confesar” su verdadera naturaleza.

Además envía una carta a Luis XV reprochándole la farsa, algo que el monarca francés aprovechó. Este le envió un expediente apoyando la versión de la reina Carlota. En el informe se encontraban desde la correspondencia con la zarina, hasta expedientes médicos de Chevalier. En palabras del mismo: “el rey reunió las cartas y despachos ministeriales o particulares que me había dirigido o que yo había redactado de mi puño y letra durante mi carrera femenina en San Petersburgo, añadiendo unas notas de la emperatriz dirigidas a su lectora íntima”.

Es más, el rey francés envió a varios personajes para constatar su verdadero sexo, entre ellos al famoso Casanova o el dramaturgo Beaumarchais. Ambos constataron que lo que se encontraron fue una mujer, algo que más tarde fue refutado por los médicos. Esto apoyó la teoría de que Chevalier estaba mal de la cabeza, siendo esta una buena excusa para escapar del escándalo desatado por la correspondencia secreta revelada por Francia.

En su última carta a Luis XV le rogó que le dejase volver a Francia prometiéndole a cambio: “guardar silencio sobre mi sexo. Nunca negaré, incluso confesaré, si es preciso, que pertenezco al sexo femenino. Pedir más sería una tiranía y una crueldad a las que no puedo someterme”.

El monarca francés desestimó sus ruegos y lo obligó a vivir bajo el yugo del rey inglés como una mujer. Ni la muerte de Luis XV alivió su sufrimiento, se convirtió en una mujer tierna, pudorosa y discreta a los ojos de todos. Finalmente regresaría a Francia aun como mujer gracias a la reina María Antonieta, la cual en agradecimiento por su obediencia y servicios le regaló un abanico, así como un ajuar realizado por las mejores costureras de París.

Tras vivir como un hombre durante 47 años, tuvo que cambiar su vida para ser una mujer los siguientes 30 años. Tras su muerte en 1810 la autopsia de su cuerpo revelaría que sus órganos masculinos estaban perfectamente formados, aunque sus pechos estaban notablemente rellenos. De esta forma se descartaba su hermafroditismo o intersexualidad.

Lo que si es cierto es que fue un ser extraordinario capaz de moverse entre dos mundos, el femenino y el masculino. Capaz de engañar a cualquiera incluso a reyes sobre su verdadera condición. Esto le reportó una gran carrera militar en el ámbito del espionaje, pero le acarreó envidias, celos e intolerancias por no entender lo que hoy sabemos, que existen personas con rasgos andrógenos y que es lo más normal del mundo.


Tags from the story
, ,
More from Jose María Gil Román
EL TRAVESTISMO A TRAVÉS DE LA HISTORIA
“Travestismo” es un término que aparece en la obra de Magnus Hirschefel...
Read More
Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.