LA AUTOLESIÓN COMO FORMA DE ALIVIAR UN MALESTAR EMOCIONAL

La autolesión es un mecanismo involuntario que activa el cerebro de muchos animales cuando necesitan relajarse de forma inmediata porque tienen un exceso de estrés. Con las personas pasa igual. ¿Quién querría hacerse daño a sí mismo? Existen muchas razones (justificadas o no) que lo sustentan. En primer lugar se recurre al auto daño porque el dolor emocional algunas veces, se alivia provocándote un dolor físico. La persona no está buscando morir, ni llamar la atención, sino una vía de escape como respuesta a un alto nivel de estrés. Se trata de desviar la atención de otros problemas para disminuir sentimientos de rabia, liberar una tensión o dominar algunos pensamientos.

Normalmente la persona que se autolesiona arrastra una serie de problemas que para entenderlos bien, habría que remontarse al pasado. De hecho en la mayoría de los casos, la respuesta está en la infancia: abuso sexual, malos hábitos educacionales y de rutina, desatención emocional o rechazo de quienes eran sus referentes. Por ello la etapa infantil es clave para evitar futuras autolesiones. Detrás de la conducta de autolesionarse se esconde, entre otras cosas, una elevada dificultad de expresar y gestionar las emociones.

¿Están las familias concienciadas de que tienen que ayudar a los menores a aprender a gestionar las emociones? Los niños y niñas que han sufrido maltrato, por muy leve que haya sido, notarán la repercusión en su cerebro en la edad adulta. Al tener un sistema neurobiológico no regulado tendrán más dificultades para gestionar el bien emocional y aumentarán las posibilidades de sufrir trastornos mentales en la edad adulta como baja autoestima, impulsividad y dificultad en el manejo de las emociones. Y más tarde podrán derivar en consumo de drogas y adicciones o intentos de autolesión.

Una de las claves para que la situación no se descontrole, es que el maltrato se diagnostique antes de que se inicie en la etapa de la pubertad, ya que así se puede reconstruir a tiempo su salud mental, aunque haya sufrido agresiones físicas de pequeño. Si por el contrario, el menor comienza a recibir abusos o agresiones en la adolescencia, será capaz de responder mejor si ha tenido una base sólida de educación emocional. Sabrá hacer frente a presiones y situaciones de estrés mejor que un adolescente con un cerebro inmaduro propio de un niño que ha sufrido maltrato en la etapa infantil. 


Adolescencia y autolesión

La adolescencia es la etapa donde recae el mayor peso de las autolesiones. Esto se ha visto agravado en el año de la pandemia donde los casos de autolesiones adolescentes han aumentado en un 246%. Cuando aparece la soledad, sentimiento de vacío o el aislamiento propio del confinamiento, el dolor físico es una forma de aliviar esos malestares psíquicos. Un factor que preocupa a los profesionales de la salud mental no es tanto el aumento de adolescentes que se autolesionan (que también es preocupante), sino el perfil de la persona que lo hace. Antes se correspondía con una persona con trastornos mentales graves cuyas bases se remontaban a la etapa infantil, y que acababa en autolesión cuando aparecían viejos fantasmas que le originaban tal malestar emocional. Un malestar que ya no podían soportar durante más tiempo. Así que se autolesionaban sintiendo un profundo alivio.  

En la actualidad el perfil responde a jóvenes sin patologías previas establecidas. Las autolesiones son principalmente cortes en la piel (aunque hay muchas formas de hacerlo). Cuando una persona decide hacerse daño es porque tiene un malestar emocional que comienza por una situación estresante. Se puede entender que la persona busque aliviar su angustia pero no debe hacerlo de esa forma. El daño no está justificado en ningún caso. El hecho de que una persona se autolesione no quiere decir que vaya buscando el suicidio. Sin embargo no hay que bajar la guardia porque algún día puede llegar a suceder, porque el malestar es tan grande que su única salida es el suicidio. De hecho hemos visto una situación parecida recientemente con la muerte de la actriz Verónica Forqué.

¿Está la sociedad concienciada con las enfermedades de la mente? Normalmente la ciudadanía no entiende cuándo hay un problema derivado por un malestar interno. Son cosas que no se perciben a simple vista y como no se ven, parece que no existen. Los adolescentes sienten vergüenza y culpa por sentir lo que están sintiendo. Tampoco se reconocen, ni saben ponerle nombre a lo que les pasa. Necesitan atención desde el cariño. Atiéndeles. Evita juzgar e intenta comprender el comportamiento del ser humano. ¿Qué puedes hacer para ayudar a que su malestar no acabe en autolesión? Primero observa. A continuación escucha. Y después acompaña, acoge y comparte.

Cuando una persona llega a una situación extra límite de estrés hasta el punto de querer lesionarse y hacerse daño, está buscando el contacto físico con el que decirse a sí mismo ¡basta! Así que si alguna vez ves a alguien cercano que está cabreado y los decibelios de su tono de voz van en aumento o que poco a poco, se va encendiendo como cuando se prende fuego, abrázalo. No hay nada más poderoso que un abrazo. Si está buscando el contacto que sea el de un abrazo, que sea el del amor y no el del dolor.   


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