EL AMOR SIEMPRE ES LA RESPUESTA

El amor romántico del siglo XXI y las relaciones de pareja es un tema controvertido y está en la mayoría de las conversaciones que tenemos en nuestro día a día. Es un sentimiento expresivo y generalmente placentero de una atracción emocional hacia otra persona. Este sentimiento está asociado con la atracción sexual pero no es necesario que la requiera. Muchas veces el amor romántico ha llevado y lleva a creer en nuestro príncipe azul o nuestra princesa. Alguien que nos sacará de nuestros problemas y nos hará felices para siempre y por siempre jamás. Estos cuentos de hadas son bonitos pero distan mucho de la realidad.

Por la sencilla razón de que la felicidad radica en nosotros mismos sin necesitar de nadie. No podemos esperar que nuestra felicidad dependa de nadie más que de nosotros. Si fuera así caeríamos en el error de depender de algo o alguien externo para ser felices y esto no es bueno para nuestra salud mental. La felicidad está dentro de nosotros y depende exclusivamente de cada uno. No necesitamos a nadie pero sí es verdad que preferimos la compañía de otras personas que nos harán la vida todavía más felices si cabe. Una de ellas es la de nuestro compañero o compañera de vida. Esa persona con la que compartimos nuestra felicidad y nos acompaña en este camino tan bonito y maravilloso que tenemos que recorrer llamado vida.

Y qué decir de la expresión: tu media naranja. Busca a tu media naranja. Alguien que te complete. ¿Pero es que venimos incompletos? Ya estamos completos cada uno de nosotros. Es verdad que nuestra pareja aportará muchas cosas a nuestra vida, sumará y nosotros a la suya pero sintiendo que no necesitas a esa persona para vivir. En ocasiones este amor romántico nos lleva a idealizar a nuestra pareja y sentir que sin él o ella, no podremos vivir. Pensamos que si por cualquier razón la relación no funciona y nos separamos, nuestra vida se acabaría y no podríamos volver a ser felices. En estos casos nos encontramos con relaciones tóxicas, relaciones insanas. Lo mejor sería pensar que si nos separamos le desearemos lo mejor a esa persona en su nuevo camino. Nos costará sobreponernos por supuesto y habrá dolor, pero podremos seguir siendo felices.


El amor como sentimiento puro e incondicional

El amor ¡qué palabra más bonita! Más bien qué sentimiento tan bonito. Todos sabemos lo que es pero resulta difícil de describir. Solo sabemos lo que sentimos, lo que alguien nos hace sentir. Definirlo se nos escapa pero nos da igual porque solo deseamos sentirlo. No hablamos del enamoramiento que es un estado diferente y sería otro tema a tratar, sino del amor como un sentimiento puro que, entendido de forma sana, es el centro de la vida. El amor siempre es la respuesta. Intentemos dar y poner amor en todo lo que hacemos o decimos.

Amor incondicional sí, sin condiciones. Es amar a otra persona y solo pensar en hacerla feliz aunque eso conlleve aceptar que habrá cosas, acciones o pensamientos de esa persona que no cuadre con nosotros, que no nos gusten pero el simple hecho de que a nuestra pareja sí ya es suficiente. Aceptamos esas cosas que nos disgustan porque son parte de él o de ella y sentimos que si eso les hace felices pues también nos hace feliz a nosotros. Qué difícil es amar así pero que bonito y sano.

Aceptamos a nuestra pareja como es, con sus cosas buenas y malas y no queremos cambiarla o modelarla a nuestro antojo. Sencillamente como es… pues es perfecta. Y así la amamos. Deseamos que nuestra pareja no dependa de nosotros y que no nos vuelque sus carencias e inseguridades. En definitiva es un amor pleno. Algo precioso, la base de todo en la vida.

El amor es amor y se tiene hacia muchas personas a la vez. Amamos a nuestros amigos, familiares, compañeros de trabajo pero ¿podemos amar a varias personas a la vez en las relaciones de pareja?  ¿El amor es exclusivo de una persona? La mayoría de las personas que estén leyendo esto se estarán echando las manos a la cabeza y pensando que no es posible, pero muchas otras estarán pensando en que por supuesto ¡sí es posible!

Está claro que dependerá de nuestro concepto del amor, nuestras creencias y valores sobre una relación de pareja, de lo que queremos en nuestra vida, de lo que permitimos o no. Cada uno de nosotros sentirá que permitirá o no en su relación y la importancia que le de a la convivencia o a situaciones como la infidelidad. Muchas personas consideran la fidelidad como imprescindible para mantener sus relaciones de pareja y para otras no será tan importante. Será algo exclusivo a tratar en cada relación.


La fidelidad como muestra de respeto

Si nos preguntáramos así de entrada si somos fieles cada uno de nosotros o lo hemos sido en nuestras relaciones, la respuesta sería tajante. Por supuesto que sí. Todos diríamos que sí lo somos, que respetamos a nuestras parejas y que no “necesitamos” a nadie teniendo a nuestra pareja. Diríamos que si estamos bien con ella y somos felices ¿para qué nos vamos a complicar la vida siendo infieles? Pues nos la complicamos.. ¿por qué? 

Si somos sinceros con nosotros mismos podremos decirnos si somos infieles o lo hemos sido pero que en realidad no pasa nada ¿o si pasa? Podríamos pensar que podemos seguir amando a nuestra pareja y solo es una cuestión de sexo o un momento de descontrol. Sí pero ¿por qué para la mayoría de las parejas de hoy en día esto supone una ruptura de la relación? Se considera una falta de respeto, si estás bien con tu pareja ¿para que tienes que buscar algo diferente ahí afuera? ¿Es una muestra de amor?

Estamos acostumbrados a escuchar eso de que “el amor es para siempre” y el “hasta que la muerte nos separe”. Pues hay que tener cuidado porque la infidelidad anda al acecho. Nos persigue y hace que nuestras relaciones se tambaleen. Nos podemos preguntar: ¿el ser humano no está hecho para ser fiel? La fidelidad es una condición adquirida y una opción individual. La realidad es que amamos y engañamos, sí. El 54% de los hombres y el 34% de las mujeres viven en un matrimonio muy feliz pero a la vez se engañan, ¿por qué? ¿Por cansancio de la pareja? ¿Rutina? ¿Está en nuestro ADN?

Si echamos la vista atrás, para los hombres de las cavernas existía la necesidad de esparcir el ADN, de asegurarse una descendencia. Esto llevó al hombre a emparejarse con más de una mujer y procrear como la mayoría de mamíferos. Pues algo de esto está grabado en el comportamiento de hoy en día. Lo primero que tendremos que pensar es si la infidelidad es la enemiga número uno del amor.

La infidelidad es una conducta general tanto de hombres como mujeres. Una conducta que no es específica del hombre. La mujer de hoy en día es independiente, fuerte, segura y sexual y también puede recurrir a un tercero. Un 35% de hombres y un 26% de mujeres en España reconocen haber sido infieles a su pareja. Solo tenemos que ver que las webs que facilitan encuentros entre personas casadas elevan estas tasas. Pero como decíamos anteriormente: ¿podemos amar a varias personas al mismo tiempo? Buena pregunta y con tan variada respuesta según los valores de cada uno.

Es el peso de la cultura, la tradición, la religión y las creencias morales lo que nos une por años y tal vez de por vida a alguien. No la biología ni el instinto. ¿La fidelidad es una construcción social? Pensamos que es necesario para mantener nuestra relación pero en el fondo necesitamos estar con más personas. Hay opiniones para todos los gustos. Desde el que dice que somos infieles por naturaleza porque nuestra capacidad de aguantar a una persona es limitada, hasta el que piensa totalmente lo contrario y cree que la fidelidad es algo bonito y que expresa el amor hacia tu pareja, el respeto a su persona. La fidelidad es un sentimiento natural que te hace solo estar con la persona amada. Para gustos, los colores…

La realidad de hoy en día es que la infidelidad siempre ha existido pero hoy es muy fácil llevarla a cabo. Además existe una sobre oferta sexual cada vez más creciente en nuestra sociedad. Así mismo existe la creencia de que una infidelidad no se debe comunicar nunca porque no podemos ni sabemos cómo reaccionará nuestra pareja ante este hecho. Tenemos que cargar con “lo hecho” y seguir con nuestras vidas sin contar a nuestra pareja la infidelidad. En este caso no hay sinceridad en la relación. Otro problema de hoy en día.

El aburrimiento, la rutina, la insatisfacción, la enfermedad y el sexo aparecen como las principales causas del engaño. No es posible reducirlo a bueno y malo, los dos componentes de una pareja tienen su responsabilidad. En fin, que cada cual en su relación actúe como cree que debe actuar o mejor dicho, como lo sienta en lo más profundo de su corazón. Pero no olvidemos que el amor lo mueve todo y que es incondicional. Amen y sean felices.


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