LAS HOJAS DE TÉ Y LA PREDICCIÓN DEL FUTURO

Mi horóscopo dice que hoy es un buen día para realizar cambios en mi vida, pero no me dice qué tipo de cambios. Así que he empezado por cambiar las sabanas de la cama. También he cambiado el sofá de sitio y la mesa de la cocina. No sé si estos cambios afectaran de alguna manera en mi vida pero por algo hay que empezar. Sin embargo no me he quedado convencida del pronóstico del horóscopo, así que me he ido a la librería y he buscado algún libro digno de solucionar mis dudas. Y lo he encontrado.

“El libro de las predicciones” de Arthur Barker, editado el siglo pasado, allá por 1985. Un libro que según su propio prologo, “constituye una fascinante guía de más de cien formas diferentes de predecir el futuro, aunando los métodos empleados por adivinos actuales y del pasado, de Oriente y de Occidente”. Ante semejante descripción no me queda otra que continuar leyendo. “Hay personas que se toman en serio la predicción del futuro. Otras la consideran como una frívola diversión. Las predicciones del futuro pueden indicarnos las tendencias futuras de nuestra vida y a nosotros nos corresponde aprovechar las oportunidades que nos ofrece”. 

Llegado a este punto realmente acabo de empezar a leer. Veo que el contenido del libro, según su índice, tiene más de cien métodos para predecir el futuro. Desde la lectura de mano, el tarot, los números, la astrología o la grafología. Esto solo por citar algunos de los más conocidos, hasta los oráculos en los alimentos. Pero entre todas estas artes adivinatorias, hay una que despierta mi curiosidad. La verdad es que no hace falta mucho para despertarla porque siempre está con un ojo abierto y otro cerrado. Y es la taseografía o taseomancia.

Me fijo en este método no porque sepa de qué se trata sino porque la palabra me resulta curiosa, sin más. Lo primero que hago es ir a San Google: si algo no está ahí, no existe. Esto me lo dijo un amigo en cierta ocasión y yo lo aplico siempre. Tecleo la palabra y voilá, lo describe como un método de adivinación a través de los posos del té, del vino o del café.

Probablemente la lectura de los posos tiene su origen en la antigua China. Allí observaban los augurios en el interior de las tazas cuando, una vez hecha la infusión con las hojas de té y consumido el líquido, se volvían las tazas boca abajo sobre un plato o superficie lisa y las hojas dejaban unas figuras que adquirían un significado adivinatorio. Además la palabra taseografia viene del término árabe -tassa que significa taza, y de los sufijos griegos -graphos que significa escritura, -logos, estudio de y -mancia cuyo significado es adivinación. Es decir, la adivinación o el estudio de la escritura en una taza.

Y yo me pregunto ¿realmente la colocación de unas hojas de té, volcadas de una taza a un plato, puede pronosticar el futuro? Bueno, es como todo. Si crees en algo con una convicción ciega, seguro que algo te reconforta y consigues que las predicciones que te auguran las hojas de té o de lo que sea, te convenzan.

Sin embargo y a pesar de todo, yo soy más de tener fe en que me va a tocar el gordo de la lotería de navidad o el euromillones. Con bote por supuesto, o la primitiva, o lo que esa semana tenga más millones que repartir. De verdad que tengo una fe ciega en eso, pero por más que compro o echo un boleto, no hay manera. Sigo siendo igual de incrédula que con las hojas de té. Tal vez sea que mi fe no mueve los números como es debido y no los coloca de la manera correcta para que toque lo que tiene que tocar. Quién sabe a lo mejor esta semana tengo la suerte de mi lado. Por si acaso voy a tomarme un té y veré qué dicen las hojas. Por probar no se pierde nada.


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