ACNÉ, FIEL COMPAÑERO DE VIDA

Acné

El acné siempre ha sido el problema de la piel que mas ha preocupado a los jóvenes y adolescentes, aunque también hay muchos casos de esta patología entre algunas mujeres adultas provocado por un factor hormonal, que suele aparecer sobretodo en la zona de la mandíbula, se llama acné adulto. En la situación que vivimos ahora esto no ha cambiado. El acné se ha vuelto nuestro fiel compañero de cuarentena debido a la ansiedad y el estrés.

Con el paso de los años los problemas dérmicos se han incrementado, principalmente por el aumento de la polución, la intensidad de los rayos UVA provenientes del sol, el no tener una correcta higiene facial y la pésima alimentación que llevamos, además el factor genético, que suele ser la razón principal de los problemas dérmicos, se ha extendido notablemente entre la población.

El acné aparece por un exceso de sebo en nuestros poros producido por las glándulas sebáceas. Cuando este acné es muy severo se recurre a medicamentos muy agresivos, como puede ser el Roacutan. Este tipo de productos lo que hacen es bloquear completamente la producción de sebo de nuestras glándulas. El problema está en que al ser medicamentos que ingerimos por vía oral, los efectos se dan en todo el cuerpo por lo que los resultados son una sequedad exagerada, es decir deshidratación, en toda la epidermis del cuerpo.

El acné tiene varias fases y si no se trata a su debido tiempo puede desembocar en un problema de piel grave. Podemos encontrar nódulos al principio, pápulas cuando es un acné moderado y pústulas en un acné grave. En los tres casos es un problema tratable y reversible aunque es conveniente controlarlo desde la primera fase porque siempre será mucho mas rápido el efecto y no dejará cicatrices en la piel, lo que supondría un nuevo problema a tratar, sobretodo a nivel estético.

Acné, errores que no debemos cometer

La tendencia de la mayoría de personas con acné suele ser la de deshidratar la piel por miedo a que las cremas generen más nódulos. Compran espumas y geles limpiadores, lo cual está muy bien, pero luego no aplican nada que hidrate la piel. Es cierto que la piel acneica tiene un exceso de sebo, pero no de agua. Es un error pensar que para que dejen de aparecer esos nódulos hay que secar completamente la piel. Si bien no se puede aplicar un producto que vaya a aportar mas grasa porque, efectivamente, empeoraría la situación, sí que debería ser completamente obligatorio incluir en nuestra rutina una crema hidratante con base en agua. El agua no va a generar más acné, es la grasa la que lo hace.

También puede suponer un problema el mal uso, o el uso demasiado frecuente, de exfoliantes y mascarillas. Con las mascarillas sucede lo mismo que con las espumas y los geles. Es cierto que absorben la grasa de la piel pero hay que ser moderado con su tiempo de uso e hidratar siempre bien la piel después de utilizarlas.

Por otro lado están los exfoliantes, son productos que sirven para limpiar y liberar impurezas de la piel. No se pueden usar más de dos veces por semana y contienen unos gránulos que hacen el trabajo de limpieza en profundidad. Son estos gránulos los que se llevan mal con el acné. Esta “arenilla” al arañar los nódulos pueden crear heridas. Si tenemos piel acneica hay que evitar los exfoliantes y optar por los peelings. La finalidad es la misma solo que los peelings no tienen gránulos que nos puedan dañar la piel.

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