ABUSO DE PODER, VULNERABILIDAD Y DESAMPARO

Desde hace años conozco y es realmente abrumadora, la situación de abuso del poder sobre mucha gente vulnerable.  No es nuevo, esto ha pasado a lo largo de la historia de la humanidad. Los intereses de los omnipoderosos siempre han utilizado al pueblo para conseguir sus fines. No nos engañemos. Las grandes causas que han emergido socialmente siempre están estudiadas y apoyadas por poderes o contrapoderes que alientan a la muchedumbre para que se consigan determinados objetivos. Saben manejar, manipular y producir inquietudes para que nos sintamos protagonistas y capaces de vencer al supuesto adversario hegemónico. 

Sin embargo los auténticos vulnerables, la carnaza del sistema, siempre sigue indefensa e impotente ante el abuso, el daño y la injusticia que el poder claramente les produce. Y hay muchos perfiles sociales vulnerables abandonados y dañados por el sistema. Es más, utilizados, masacrados y vapuleados porque o bien son desdeñados y por tanto da igual qué es lo que pase con ellos, o bien el daño que les generan produce algún beneficio primario o secundario al sistema depravado del poder establecido. Es así y, evidentemente, es una pena. Pena y realidad que la mayoría de la gente ni quiere ver ni se entera. 

Al poder se le ha otorgado un cariz de sabiduría y benevolencia por el hecho simplemente de tener capacidad de controlarnos y de manipularnos a su antojo. Somos presas de sus decisiones, de sus designios. Y preferimos rendirle pleitesía y confiar en el poder antes que cuestionar sus incoherencias, sus atropellos o tropelías.  Pero lo que realmente importa, velar por las necesidades de quienes viven sufriendo el peso del despiadado poder, nadie se lo plantea. Nadie se da ni cuenta. Eso sí, todos somos defensores. Nos sentimos bondadosos y cívicos con las causas que establece como necesarias el mismo poder que daña. 


Abuso de poder contra la infancia

De todas las situaciones de abuso del poder y que me parece más despiadada es la que se ejerce contra la infancia. Y no deja de ocurrir. Nadie hace nada. Niños que mueren de hambre o enfermedades. Niños esclavos, niños maltratados en las calles, niños robados, desaparecidos. Abusados, drogados o en el mejor de los casos, y en otra esfera social y que pasa desapercibida frente a nosotros, niños adictos a las tecnologías que se han integrado en nuestra sociedad. 

En cualquier caso, el poder tiene interés en que estas situaciones se mantengan en el mundo. Nos pretenden vender que quieren salvar nuestras vidas, que nos quieren proteger o que quieren lo mejor para nosotros. Y todos nos lo creemos. No hay mejor argumento que la mentira engañosa que nos deja anestesiados con mensajes paternalistas tintados de buena fe.

En España y en el mundo se está dañando a la infancia. Ahora mismo, se están quitando niños a sus familias y lo están llamando “desamparo“. La nueva ley de la infancia ha conseguido hacer creer que el Estado está más capacitado que los padres o familiares para velar de sus hijos. ¿Qué se pretende con esto?¿Qué intereses lo sustentan? ¿Y quién se puede creer que realmente las instituciones van a aportar a los niños el cuidado, el amparo, el cariño y la protección que necesitan? Los niños institucionalizados, en familias de acogida, adolescentes perdidos, drogados y prostituidos. ¿Esto es lo que se busca?


Un tremendo desgarro: el desamparo

El desgarro del desamparo afecta:

– En primer lugar  a los niños. Depende de la etapa evolutiva va a afectarles de manera distinta pero siempre de forma traumática. En la etapa postnatal, cuando el bebé todavía forma parte de la madre, se produce una herida primal intensa que va a afectar al desarrollo de su psique de forma violenta y traumática. 

En la etapa infantil, el desconsuelo, la necesidad de protección y conexión con la madre y el vínculo afectivo se ve interrumpida de forma violenta. Y se les despoja de su lugar en el mundo. Suelen dejarles en lugares sórdidos, fríos y sin apoyo afectivo. De familia temporal a familia de acogida o adopción. Pérdidas, cambios, miedos, sin entender ni poder procesar lo que están viviendo. 

En la adolescencia, momento de mayor necesidad de guía y apoyo, están abandonados, maltratados por el sistema, perdidos y llenos de frustración y rabia, que han ido desarrollando en la infancia para cubrir el dolor y la desolación vivida. Y entonces les utilizan, les usan y abusan de ellos con total impunidad.

– En segundo lugar a las familias. La pérdida de un hijo en estas circunstancias hace que se produzcan estados de duelo no resueltos con una mezcla de de sufrimiento, incertidumbre, angustia, dolor para toda la vida. Sentimiento de injusticia, miedo e ira que no pueden liberar contra quien se lo genera sino que les ataca en su interior de forma que les destruye por dentro. ¿Y así se ayuda a la gente? ¿Y así se protege a los vulnerables?

Cuando tratas a familias afectadas por el famoso diagnóstico social de “desamparo” te das cuenta que es terrible el drama que les asola. La injusticia, el abuso y la agresión que el poder institucional les está produciendo. Y los niños: ¿qué será de estos pequeños? Porque el desamparo realmente, se utiliza con la finalidad de destruir a los niños y a sus familias. Nadie puede combatirlo porque el propio sistema va consiguiendo alienar a todos los profesionales que conforman las instituciones para que diagnostiquen con total potestad y decidan sobre la vida de los demás, sin remordimiento alguno.

Cuando las personas responsables de tomar decisiones desconectan de su capacidad empática, de la sintonía emocional y humana porque priorizan los objetivos que les han planteado frente a atender las necesidades de las personas y protegerles del sufrimiento, entonces sucede esto. Sócrates decía que la maldad es ignorancia. No es que no sepan lo que están haciendo sino que ignoran el daño que están causando porque sus objetivos son de obediencia y no de apoyo. No tienen criterio. Se vuelven perfiles psicopáticos frente a las personas que necesitan su ayuda. No tienen inquietudes para conocer e implicarse en el proceso que atienden. Son alienados y cómodos.

Además también creo, como decía Aristóteles, que las personas que llevan a cabo esto tienen conductas malvadas porque no tienen ni voluntad ni decisión de hacer otra cosa más que lo que se les dice. Prefieren atender a lo establecido que cuestionar lo que ocurre. Se desensibilizan. No hay voluntad de hacer el bien. De ser buenos con quienes lo necesitan. Y así, te das cuenta que lo único que podemos hacer para ayudar es tratar el daño emocional, moral y esencial hacia la familia. Y te centras en el vínculo que se les ha querido destrozar.  

El vínculo afectivo lo fomentamos para mantener viva la conexión con los hijos desde lo emocional, lo afectivo, desde la esperanza, la confianza, como luces invisibles que conectan permanentemente con ellos. Conexión con emociones como la bondad y la atención emocional a las necesidades de los niños. Es difícil creer lo que está pasando. Nadie lo puede entender o procesar. Vivimos en nuestra realidad y es complicado estar pendiente de problemas ajenos a los nuestros. No queremos imaginarnos tanto sufrimiento tan cerca de nosotros. Tanta injusticia generada por los que debieran proteger los intereses de los más vulnerables, pero, los que lo vivimos, sabemos que no solamente no se hace, sino que no se pretende hacer.Las personas tendemos a cuestionar y a juzgar a los demás, a dar valor a las decisiones del poder establecido y justificamos nuestras acciones sin valorar el daño que generan en los demás. 

La autoridad y el poder sobre los demás nos hace despiadados. Es así. Y el sistema lo sabe y quiere que siga siendo así.


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3 Comments

  1. says: Paloma Álvarez Linares

    Maravilloso artículo que describe fielmente la dura y cruda realidad de los llamados “niños tutelados”, los niños robados del siglo XXI.
    Como madre afectada a la que arrebataron sus mellizos con informes falsos de desamparo, generación de pruebas periciales falsas y prevaricacion judicial, doy fe de que el único “interés superior del Menor” que persigue el Sistema de Menores, que actúa como una organización criminal, es arrebatar el mayor número posible de hijos a sus familias y mantenerlos secuestrados el mayor número de tiempo posible… por las millonarias subvenciones que se ocultan tras este negocio. El más cruel que se pueda imaginar, y el más lucrativo ya que la “mercancía”, que son los niños… les sale gratis.

    1. says: Laura Allongo Casal

      Extraordinario artículo, gracias Ana Maria!
      Niños tutelados con informes falsos,manipulados y tergiversados .Niños tutelados por el interés Superior del dinero.Sólo cuando nos convertimos en víctimas de estos desalmados descubrimos la podredumbre que campa a sus anchas en torno a nuestros hijos.Malditos indecentes…..
      Me robaron a mi hijo causándole un daño irreparable, la ruptura del APEGO es un crimen.

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