A DEBATE: ¿PLATAFORMAS DE CITAS, O A LA ANTIGUA?

¿Viejo debate, no?  En esta ocasión les traigo un viejo de debate que está ligado al mundo de las redes sociales. La idea es contribuir desde nuestro lugar y ampliar la mirada de los lectores.

Este debate se vuelve a dar cuando aparece una app nueva de estas características, y es tema de charla en las oficinas, universidades y bares, entre otros.

De esta cuestión extraje los puntos que me parecieron más relevantes de ambas partes, los tradicionales y modernos (por llamarlos de algún modo) De esta forma quizás les ayude a tomar la decisión de descargase alguna aplicación de este tipo o tal vez decidan desinstalarla, pero creo que es bueno tener una mirada objetiva sobre el asunto y expandir nuestra óptica sobre esta larga discusión.

En primer lugar, voy a empezar por un punto de vista que me llama poderosamente la atención sobre los detractores de las apps de citas. Un argumento en contra, que quizás sea el más elocuente que leerás:

Este sostiene que poner avatares de personas o perfiles que muestren características básicas de nosotros, que consideramos llamativas y que queremos transmitirlas como virtud, reduce la habilidad de interacción de la especie humana porque provoca que enfoquemos el desarrollo nuestra subjetividad, en un perfil de redes sociales.  De tal forma que no importa todo lo que uno haya construido en su vida, sólo nos vuelve valiosos o atractivos, el hecho de como configuremos un perfil en la plataforma y que virtud seamos capaces de resaltar o inventar.

Este se debe a que el proceso de buscar un “match”, está haciendo cada vez más impersonal la comunicación, destruyendo así la posibilidad de aumentar las habilidades interpersonales de la gente en cuanto a la empatía y comunicación. Básicamente estamos perdiendo la capacidad de conectarnos, según este punto, que se los he escuchado a varios… A la vez concretar el match, es decir buscar que ese avatar que tenemos ahí le guste a alguien, de alguna forma no estaría cosificando, poniéndonos como objetos un el mercado del sexo.  Nuestra necesidad de vincularnos, propia del instinto humano, encontró también allí la chance de hacer negocios con este tipo de servicios. En conclusión, según esta óptica hemos reducido el flirteo, el coqueteo, el cortejo, si se quiere, a una simple estrategia de mercadotecnia… ¿Para pensar, no?

Tinder, una app de citas
Tinder, una app de citas

Otro argumento en contra es la inseguridad que implica registrarte en estos sitios. Si bien Tinder modificó las políticas de seguridad, poniendo por ejemplo un botón antipánico y haciendo hincapié en mejor control de la identidad de quienes se registran, marcándole así el camino a la competencia, no deja ser cierto lo inseguro que es hablar con desconocidos. Estamos hablando con un perfil, una persona que tal esté usado una foto muy vieja o alguien que quizás utiliza esos medios con fines espurios. Es entendible pensar que la dinámica de este tipo de plataformas son un caldo ce cultivo para gente con gente con malas intenciones.

Estos puntos para mí son los dos más fuertes, que impide que la gente se cree un perfil en estos espacios y grandes argumentos que utilizan los detractores de los servicos de citas.


Ahora pasamos a lo bueno, a las ventajas.

Uno de los aspectos más positivos de estas herramientas es de encontrar mucha gente cercana, al mismo tiempo y poder conectarse de inmediato. A la vieja usanza tenemos que buscar en nuestros circuitos sociales o ampliarlo si no tenemos éxito.

Además, lo fácil que de descartar una persona producto de un encuentro generado por una app me llama poderosamente la atención. Es decir, si no nos gustó la persona, la vemos una vez, y hasta en esa misma cita ya cortamos vínculo, si es que algo salió mal, ¡así de fácil! Esto es otra gran ventaja que tienen estas plataformas de citas.

“A las personas se las suele descartar más fácil”, diría un detractor peyorativamente de estas apps, pero es una ventaja por en el hecho de que simplifica el stress del rechazo y la culpa que este implicaría. Ya que, por lo general, si alguien está utilizando cualquiera de estas, literalmente tiene una cantidad de personas interesadas que lo siguen o bien, muchas personas que le son interesantes o que podrían llegar a serlo. Esta capacidad de elegir nos permite la libertad de decidir muy fácilmente y accionar de forma muy dinámica respecto de con quien nos relacionamos o no, debido a que el microclima aquí apunta a eso, a que hay mucho para elegir y que uno pueda ser elegido o “seleccionado” Y nunca está mal aclarar que elegir implica descartar algo, para tomar lo que nos gusta…  que en este caso, son personas lógicamente o bien perfiles.

Les traje cuatro razonamientos, 2 en contra 2 a favor para estimular el debate. No quería dejarlos sin un 5 punto que desempate la cuestión…

Esta es una reflexión muy obvia que deviene de esta discusión:

¿Plataformas de citas para relación sería o encuentros casuales? ¿Qué pasa si buscando una de las dos, terminamos encontrando lo otro?

Pero vamos a hablar de eso en otro artículo.

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2 Comments

  • Si bien estás plataformas agilizan y ayudan a esas personas que tienen ritmos vertiginosos en sus vidas,bajando la posibilidad del contacto face yo face, considero que los riesgos de con quiénes te podés tomar o lo que realmente quieren, son muy altos.
    Si bien da lugar a esto de una primera cita “y fue’ creo que hacer contacto con alguien de persona a persona es sin más selectivo, ya que lo viste lo escuchaste en primera línea por ende el descarte puede ser sin más rápido. Es un tema extenso para debatir, pero este es un buen comienzo.

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